viernes, 22 de octubre de 2010

Repudio a la muerte de Mariano Ferreyra

En las últimas horas se han sucedido hechos de violencia los cuales tuvieron su desenlace más dramático ayer por la tarde con el fallecimiento de Mariano Ferreyra, de 23 años, militante del partido obrero durante una protesta de los trabajadores ferroviarios en Avellaneda.
En consonancia con estos hechos otro suceso – con consecuencias mucho menores – fue la violencia expresada, una vez mas, en la cancha de Independiente durante el partido con Defensor Sporting.
Estos acontecimientos aunque dispares abren la puerta nuevamente a la reflexión sobre su denominador común, la violencia.
Solo a los efectos de hacer una crónica de los eventos de ayer donde la muerte volvió a avergonzar a toda la comunidad se transcriben algunos testimonios:
"Las vías nunca llegaron a cortarse porque estaban ocupadas por la policía. Desde temprano, sobre el puente, se notó la presencia de la patota vinculada con la Unión Ferroviaria. Cuando los compañeros se dieron cuenta de que no estaban dadas las condiciones para quedarse decidieron retirarse. Ahí fueron interceptados por la patota que empezó a balear a quemarropa", relató a este medio Marcelo Ramal, vocero del PO.” 1
Natalia Muñoz, del MTR, que participó de la movilización, describió una escena similar. "Fuimos hasta la estación de Avellaneda con la intención de reclamar por los compañeros despedidos. Había 150 personas de la patota a la espera de lo que hacíamos nosotros. Para no ir al choque, decidimos marchar hasta la estación Yrigoyen. Ellos iban por arriba de la vía y empezaron a tirar piedras. Después empezaron los tiros", describió en declaraciones a TN.” 2
            Para tratar de entender algo tan inentendible como la agresión entre trabajadores es mejor explicar el porque de la movilización y  el enfrentamiento,

“La resistencia del líder de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, a incorporar al Ferrocarril Roca a noventa trabajadores vinculados a organizaciones de izquierda, separadas de la CGT, terminó con un enfrentamiento armado que se cobró la vida del militante del Partido Obrero, Mariano Ferrerya. El reclamo de efectivización estaba manejado por el subsecretario de Transporte, Antonio Luna, vinculado a Omar Maturano, el jefe del gremio de los maquinistas, el primero en salir en defensa de Luna cuando fue involucrado en el crimen por los militantes del Partido Obrero. Tan previsible era este desenlace que el pasado 21 de julio hubo un episodio similar, también a la altura de la estación Avellaneda cuando estos mismos trabajadores reclamaron su efectivización y luego de interrumpir el servicio hubo enfrentamientos y las consecuentes denuncias penales.
Se trata de la irrupción de nuevos actores sindicales, en su mayoría identificados con fuerzas políticas de izquierda o afines, que van desde los militantes del PO hasta la CTA. Representación que recibió un gran espaldarazo con el reciente fallo ATE de la Corte Suprema que equiparó a los delegados de sindicatos de base con aquellos con personería gremial, en su mayoría pertenecientes al sindicalismo peronista.” 3

Esta es la crónica de un suceso circunstancial que no debería desenfocarnos del problema real y de fondo que es la violencia y el desinterés por la vida ajena. La impunidad y  frialdad con el que se manejan este tipo de cuestiones hacen traslucir como en pos del manejo del poder político se es capaz de matar a un joven y dejar herida a una mujer de  61 años. La crisis de valores y la ausencia total de solidaridad llevan a esta espiral de violencia  que parece no tener fin.

Notas al pie
1.http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1316776
2.http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1316776
3.http://www.lapoliticaonline.com/noticias/val/68742/la-violencia-politica-regreso-al-sindicalismo-y-se-cobro-una-vida.html